
ME CASÉ CON UN VIUDO CON UN HIJO PEQUEÑO — UN DÍA, EL NIÑO ME DIJO QUE SU VERDADERA MADRE TODAVÍA VIVE EN NUESTRA CASA.Cuando me casé con Ben, pensé que sabía a lo que me comprometía. Era viudo y estaba criando a su hijo Lucas, de cinco años. Los primeros meses fueron dichosos, y Lucas pronto empezó a llamarme “mamá”. Ben y yo compartíamos sonrisas de orgullo cada vez que lo hacía.Pero una noche, mientras arropaba a Lucas en la cama, me susurró algo que me produjo un escalofrío: “MI VERDADERA MADRE AÚN VIVE AQUÍ”.Lo tomé como algo imaginario, pero empezaron a ocurrir cosas extrañas. Los juguetes de Lucas reaparecían exactamente donde yo acababa de limpiar, los armarios de la cocina se reorganizaban de la noche a la mañana y la foto de la difunta esposa de Ben, que yo había cambiado de sitio, volvía a su lugar original, perfectamente limpia de polvo.¿Y lo más extraño? Ben actuaba como si todo fuera normal.Una tarde, mientras Lucas y yo jugábamos en el salón, me miró con los ojos muy abiertos. “MAMÁ DICE QUE NO DEBES TOCAR SUS COSAS”, susurró, mirando hacia el pasillo. “¿Qué quieres decir, cariño?”, pregunté, con el corazón acelerado.
“Mi verdadera mamá aún vive aquí”, susurró mi hijastro una noche. Me lo tomé a broma, hasta que empecé a notar cosas extrañas en nuestra […]